DIABETES MELLITUS

DIABETES MELLITUS

El sistema endocrino de nuestro organismo está constituido por diversos órganos, entre ellos se encuentra la glándula tiroides, las glándulas suprarrenales y el páncreas. Cada uno de estos órganos se encarga de la secreción o producción de una o varias sustancias llamadas hormonas. Los niveles de glucosa en sangre son controlados por una hormona denominada insulina, producida por el páncreas. La insulina se encarga de introducir la glucosa en el interior de las células. Cuando la producción de dicha hormona es inadecuada ya sea porque no se produzca o sí se produce pero no es efectiva en su trabajo, aparece la diabetes mellitus . La característica fundamental de esta enfermedad es la existencia de niveles anormalmente elevados de glucosa en sangre (hiperglucemia). Se conoce como hipoglucemia el descenso por debajo de las cifras normales de glucosa en sangre.

De ello se deduce que la diabetes mellitus puede ser clasificada en dos tipos:

  • Diabetes tipo 1 (insulinodependiente o juvenil): aparece en la infancia y precisa la administración de insulina debido a que el enfermo carece de las células beta del páncreas responsables de la producción de la hormona. Es por ello que dependerán de la insulina exógena el resto de su vida.
  • Diabetes tipo 2 (no insulinodependiente): aparece en personas adultas. En esta forma de diabetes no existe dependencia a la hormona pues el páncreas continúa produciendo insulina, incluso a valores más elevados, sin embargo, el organismo desarrolla una resistencia a sus efectos, volviéndose ésta ineficaz.

Síntomas:

Los riñones secretan una cantidad adicional de agua para diluir las grandes cantidades de glucosa, produciéndose orina excesiva (poliuria), en consecuencia aparece una sensación anormal de sed, bebiendo en exceso (polidipsia). Por otro lado las células demandan glucosa, la persona siente a menudo un hambre exagerada (polifagia), es la típica sintomatología de “las tres p” frecuente en el diabético 1, en estos casos el paciente adelgaza al estar sometido a un fuerte estrés metabólico. En los diabéticos tipo 1 los síntomas pueden evolucionar rápidamente a una afección llamada cetoacidosis diabética. Las células no pueden utilizar glucosa recurriendo a otra fuentes de energía, las células grasas comienzan a descomponerse produciendo cuerpos cetónicos, compuestos tóxicos que acidifican la sangre, sus síntomas son sed y micción excesivas, pérdida de peso, nauseas, vómitos, agotamiento…el aliento de la persona huele a quitaesmalte. Si la concentración de azúcar en sangre es muy elevada, en general por el estrés, se produce deshidratación muy grave con confusión mental, convulsiones…llegando a una afección denominada coma hiperosmolar.

Complicaciones:

En la diabetes se producen toda una serie de complicaciones degenerativas que son la causa de la mayor morbilidad y mortalidad de los diabéticos. Debido a un mal control glucémico la enfermedad va progresando, las concentraciones elevadas y sostenidas en el tiempo de azúcar en sangre lesionan los vasos sanguíneos, arterias, nervios y otras estructuras internas. Sustancias complejas derivadas del azúcar se acumulan en las paredes de los vasos, el aumento de grosor es la causa de que éstos aporten cada vez menos sangre comprometiendo la irrigación de distintos órganos, esta disminución de la circulación sanguínea, tanto por los vasos grandes, macroangiopatías, como por los pequeños, microangiopatías, puede provocar alteraciones fisiológicas en corazón , cerebro, piernas, ojos, riñón, nervios y piel, demorando además la curación de las lesiones.

Los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares son muy frecuentes. Los daños a los vasos del ojo pueden provocar pérdidas de la visión (retinopatía diabética). La función de los riñones se ve comprometida y da como resultado insuficiencia renal (nefropatía diabética) que requiere diálisis.

La nefropatía diabética es de inicio silente pero puede avanzar hasta una situación de insuficiencia renal irreversible con necesidad de diálisis y trasplante renal. Una vez más el control adecuado de la glucemia es el mejor tratamiento.

Un aporte escaso de sangre a la piel puede provocar úlceras que sanan muy lentamente. Las úlceras de los pies se vuelven tan profundas e infectadas y son tan difíciles de curar que puede incluso ser necesaria la amputación de una parte de la pierna.

Existen indicios que demuestran la posibilidad de evitar o demorar todo este compendio de complicaciones mediante un control adecuado de los niveles de azúcar en la sangre utilizando las herramientas terapéuticas adecuadas que veremos a continuación.

Diabetes Mellitus II

Concepto: La diabetes tipo II es un desorden metabólico que suele acontecer a edades avanzadas como consecuencia del sobrepeso, exceso de grasa en el organismo que repercute negativamente sobre la salud, ese excedente de grasa que por desgracia se suele acumular en la zona visceral es principal responsable de la resistencia a la insulina desarrollada (la insulina ha perdido eficacia) así como de la aparición de complicaciones metabólicas asociadas: dislipemias, HTA, nefropatía…. Es por tanto el principal factor de riesgo en el desarrollo de dicha patología, de ello se deduce que la dieta es un elemento clave en la prevención de la diabetes tipo II e indispensable en su tratamiento y complicaciones relacionadas. En este sentido, la terapia nutricional representa el principal elemento terapeútico en la optimización del control metabólico para una proporción relevante de diabéticos II pero constituye el aspecto que más falla en la lucha contra esta enfermedad por varios motivos:

  • Falta de información e infravaloración de la dieta: El paciente desconoce el papel determinante de una alimentación correcta en el tratamiento de la enfermedad y en la prevención de complicaciones asociadas.  La diabetes II puede controlarse simplemente con la dieta, de hecho la dieta por sí sola y la pérdida de peso que se deriva puede bastar para reducir el índice de glucemia a valores aceptables. Los hipoglucemiantes a menudo se utilizan en sustitución de una dieta adecuada, “es más cómodo tomar la pastilla y comer lo que quiero”, no es la solución pues la medicación sin la dieta no es eficaz de hecho ni siquiera en la diabetes I donde la insulina, que es necesaria, no es efectiva sino va acompañada de una dieta rigurosa. En definitiva, en todas las formas de diabetes la dieta es la pieza clave del éxito o fracaso del tratamiento.
  • Sobrevaloración de los medicamentos: El diabético al que el facultativo receta un “simple” tratamiento dietético se siente desatendido. Cree que su afección no es merecedora de un tratamiento “de primera”, llegando a la conclusión de que es porque sufre algo de poca importancia y en consecuencia en pocos días abandona la dieta.

 

Tratamiento terapéutico:

Lo adecuado es una correcta combinación entre el tratamiento dietoterápico (cantidad y reparto de HC constante), farmacológico y un correcto plan de ejercicio físico, debiendo existir una total sincronización entre los tres factores, de ello dependerá conseguir la normoglucemia, restablecimiento de los niveles de glucosa. El protocolo terapéutico debería empezar SIEMPRE con tratamiento dietético, elaboración de un plan de ejercicios adaptado al paciente y de requerir tratamiento farmacológico ( NO SIEMPRE) ajustar la dosis más adecuada en función a los dos factores anteriores.

EJERCICIO FISICO:  es uno de los pilares en el tratamiento de la diabetes, pero tanto el tipo como la intensidad y duración de éste deberán adaptarse a la edad, tipo de diabetes y tratamiento farmacológico, no obstante existe una recomendación generalizada que ahora veremos. Los niveles de glucosa bajan al hacer ejercicio y los medicamentos actúan mejor, aumenta la sensibilidad a la insulina, además mejora el perfil lipídico, tensional  y ayuda a la pérdida/mantenimiento del peso, es decir, mejoría de las complicaciones asociadas. Estaría contraindicado en situaciones de mal control metabólico y en pacientes con complicaciones crónicas graves. Para la prevención de hipoglucemias relacionadas con el ejercicio es importante medir la glucemia antes y después del ejercicio y anotarlo en el diario, comer antes y después y valorar si hay que reducir la dosis de insulina. En general se recomienda ejercicio aeróbico, de media/larga duración  e intensidad moderada. Caminar, andar, montar en bici.. durante 30-45 min/3-4 dias por semana. Entre algunos consejos cabe señalar: Si usa insulina procure no inyectarse en las zonas que tengan que trabajar más durante  el ejercicio, lleve algún terrón de azúcar o caramelo en caso de hipoglucemia fuerte (bebida de cola o zumo serviría también), revise sus pies antes y después del ejercicio, subir escaleras en lugar del ascensor, si no puede salir de casa camine por el pasillo y haga estiramientos musculares.

TRATAMIENTO DIETOTERAPICO: El objetivo general del tratamiento dietético es ayudar al diabético a modificar los hábitos nutricionales para mejorar la glucemia  y reducir complicaciones: perder y mantener un peso adecuado, optimización  de lípidos…en definitiva tratar complicaciones encontradas adaptando la dieta para ello. La dieta  y sus características vendrá determinada por la situación ponderal de cada paciente, teniendo en cuenta el tipo de diabetes, tratamiento farmacológico y complicaciones halladas.  Por desgracia lo habitual es que la diabetes vaya acompañada de estas complicaciones, de ahí la importancia de  vigilarlos tan de cerca como la glucemia pues de no existir se manifestarán tarde o temprano.

 

Recomendaciones nutricionales para la población diabética:

  • Los pacientes tratados con antidiabéticos orales deben intentar mantener constantes, día a día, la cantidad y distribución de los hidratos en relación con el efecto hipoglucemiante de la medicación utilizada. Más importante que la calidad glucídica es la cantidad y reparto de los carbohidratos, debiendo ser constantes y procurando que exista una total sincronización entre su ingesta, tratamiento farmacológico y plan de ejercicios establecido.

 

  • Los pacientes diabéticos obesos ( el 90% de ellos) deben someterse a una dieta hipocalórica con el fin de alcanzar un peso saludable y mejorar así su situación metabólica. Al reducir ese % de grasa de obtiene una mejoría sustancial de toda la sintomatología. Es de sentido común pues si la causa principal de la diabetes II es ese exceso de grasa al reducirlo los niveles de glucosa, colesterol… deben bajar, actuamos etiológicamente, es decir, sobre el origen del problema.
  • Los pacientes diabéticos en general deben seguir una dieta pobre en grasas saturadas y colesterol con el fin  de mantener niveles óptimos de lípidos séricos. Ahora bien seremos más o menos estrictos en función de la situación.
  • Los pacientes diabéticos con nefropatía deben controlar la ingesta de  proteínas dietéticas (<0.8g/kg/día) con el fin de retrasar la progresión de la patología. Nunca por debajo de 0.6 pues se podría entrar en estado de desnutrición proteica.
  • Los pacientes diabéticos con HTA deberán controlar y moderar la ingesta de sal (< 1.5 g de sal/día).

 

Alimentos desaconsejados para el paciente diabético:

  • Azucares y derivados (caramelos, pasteles, bebidas azucaradas, zumos, fruta en almibar, miel….) así como la bollería.
  • Carnes grasas y embutidos.
  • Salazones y ahumados.
  • Lacteos y derivados enteros. Se consumirán desnatados evitando la ingesta de grasa saturada y colesterol; y además con moderación pues contienen lactosa, un hidrato de carbono simple, el azúcar de la leche.
  • La fruta en general será consumida con moderación por su contenido en fructosa, otro hidrato de carbono simple, el azúcar de la fruta. En particular debemos evitar aquellas con alto contenido y por tanto alto índice glucemico.
  • Alimentos “para diabéticos” no deben recomendarse. En la mayoría de ellos se sustituye la sacarosa por la fructosa, “azúcar para diabéticos” que aunque  tenga una escasa acción hiperglucemiante tras su ingesta, estudios han demostrado que un alto consumo conduce a un incremento en las concentraciones de colesterol-LDL y acido úrico. Por tanto la fructosa, sí pero en cantidades moderadas y dentro de un contexto de alimentación saludable, en forma de fruta.
  • Alimentos con un elevado INDICE GLUCEMICO : cereales refinados, pan blanco, arroz blanco, patatas, galletas, maíz, zanahoria, sandia, piña, banana, pasas, zumos de frutas, miel y sacarosa.
  • En cuanto a técnicas culinarias están desaconsejadas aquellas que requieran mucha grasa: frituras, rebozados, guisos, mucha condimentación…

 

Alimentos aconsejados para el paciente diabético:

  • Alimentos de bajo INDICE GLUCEMICO: todas las verduras excepto la zanahoria, legumbres, cereales integrales (all bran ), arroz integral, pasta (espaguetis, macarrones..), pan integral y en cuanto a la fruta, cerezas, peras, manzanas, naranjas, kiwi y melocotón. Si optamos por  la patata, el pan blanco, el arror blanco…de no gustarnos la versión integral, serán reservados para periodos del día de mayor ejercicio físico.
  • En general el diabético debe potenciar la ingesta de fibra, 30-35 g/día, en forma de cereales integrales, fruta (con moderación), verdura y legumbres; y sustituir las grasas animales por grasas vegetales en forma de frutos secos y aceites vegetales (con moderación en caso de sobrepeso).
  • En cuanto a técnicas culinarias recomendables aquellas que requieren poco grasa: horno, papillote, plancha, parrilla, vapor….
  • Bebidas alcohólicas. Permitido en cantidades moderadas (no sobrepasar los 30 g/día, 1-2 bebidas/día) y siempre durante la comida pues es hipoglucemiante. Recomendando los fermentados, cerveza, vino…Estará totalmente prohibido en caso de hipertrigliceridemia, hipoglucemias frecuentes, mal control glucémico.
  • Lacteos y derivados desnatados. Con moderación por lo ya comentado.
  • Cromo, gran aliado: el Cr mejora la unión de la insulina a sus receptores, aumentando su eficacia. Potenciar la ingesta de sus fuentes: cereales integrales, ostras, levadura de cerveza, queso, yema de huevo, hígado y pimienta negra.

 

Hidratos de Carbono: nutriente protagonista en la diabetes:

La cantidad y tipo de hidratos de carbono de la dieta se determinan según la respuesta glucémica individual que depende, tanto o más que del tipo de hidratos, de las mezclas de alimentos; del tipo de procesados, preparación o cocción; de la presencia de antinutrientes, de la cantidad y tipo de fibra (la soluble aplana), etc. Las legumbres son los alimentos que producen respuestas más planas e incluso aplanan la respuesta glucémica a los alimentos que se ingieren tras ellas. Se considera respuesta glucémica al incremento de la glucemia tras la ingesta (postpandrial) y se mide con el Indice Glucémico (IG).