ANEMIA FERROPÉNICA

ANEMIA FERROPÉNICA

ANEMIA: Concepto, tipos y diagnóstico:

La anemia es una patología que se caracteriza por la reducción en el número de los hematíes (glóbulos rojos), dicho déficit puede deberse a la falta de hierro (anemia microcítica o ferropénica) o a la falta de vitamina B12 o fólico (anemia macrocítica). Para su diagnóstico se realiza un hemograma analizando: recuento de hematíes, hemoglobina y hematocrito (Hb<12-13 g/dl, Hcto<36-41% en mujeres y hombres respectivamente), se realiza VCM, técnica que permite diferenciar el tipo de anemia al determinar el tamaño del G.R.: si son pequeños (<80 gl) es microcítica o ferropénica, si son grandes (>100 gl) es macrocítica.

ANEMIA FERROPÉNICA:

El hierro es el oligoelemento más abundante del organismo, su función principal, transporte de oxigeno, forma parte de la hemoglobina de los globulos rojos. Por ello cuando existe deficiencia de hierro bajará el número de hematíes, anemia.

La deficiencia del hierro afecta a un 3-5 % de la población,  sus principales causas son pérdidas excesivas (menstruación, pérdidas crónicas por hemorroides, enfermedad inflamatoria, fármacos gastrolesivos…), escasa ingesta (dietas hipocalóricas…), deficiente absorción y aumento en las demandas (gestación, lactancia, lactantes, niños y adolescentes).

Una dieta estándar aporta entre 10-20 mg/día, SOLO SE ABSORBE EL 10% (1-2 mg), el resto es eliminado por las heces. Ese hierro llega a a sangre y se junta con el hierro procedente del reciclado de glóbulos rojos por parte de la médula ósea, aprox 20-30 mg de hierro es captado y devuelto a la circulación por la médula, los hematíes se están formando y destruyendo continuamente. Del “pool” de hierro en sangre la mayor parte procede del reciclaje y solo 1-2 mg proceden de la dieta, sin embargo este aporte es vital para mantener la homeostasis férrica (equilibrio en sangre) pues es esa misma cantidad la que el individuo elimina diariamente en forma de orina, descamaciones y sudor. El hierro viaje unido a la proteína transferrina para evitar ser eliminado por orina y poder ser captado por las células de los diferentes tejidos, principalmente por la médula ósea, una vez en el interior de éstas se almacena unido a la proteína ferritina, la ferritina es nuestro “almacen” de hierro dentro de las células, allí será utilizado para su principal función, formación de los GR.

Diagnostico de la anemia ferropenica, diferentes estadíos: 1)ferropenia latente: el nº del hematíes es correcto, la transferrina normal (hierro funcional: hierro de los GR) pero ferritina deficiente, esto significa que se están agotando las reservas aunque todavía no hay síntomas. 2)ferropenia manifiesta: hematíes ligeramente disminuidos, transferrina ligeramente disminuida, ferritina muy baja, comienzan los síntomas, ya no quedan reservas y empieza a agotarse el hierro de los GR. 3)anemia ferropénica: gran disminución de hematíes, transferrina y ferritina, síntomas acusados, fatiga, taquicardia…por falta de oxigeno, ya se ha instaurado la anemia.

Fuentes alimentarias de hierro:

Tipos de hierro dietético: Podemos encontrar dos tipos de hierro en los alimentos:

1)       Alimentos de origen animal (hierro hemo): carne (en especial hígado de cerdo, morcilla, hígado de cordero, perdiz/codorniz, caballo), marisco (en especial almejas, berberechos, chirlas, mejillones, ostras, langostinos) y huevo (en especial la yema).

2)       Alimentos de origen vegetal (hierro no hemo): frutos secos, espinacas, legumbres, cereales integrales (pan, arroz, pasta, los cereales para el desayuno integrales son una autentica mina de hierro).

El 90% del hierro dietético es vegetal  sin embargo es mucho más eficaz el hierro animal  pues a pesar de que en general el hierro se absorbe mal, el animal se absorbe mucho mejor que el vegetal ¿a que se debe? a los inhibidores, existen componentes en los alimentos que se unen al hierro impidiendo su absorción:

1. La fibra (oxalatos y fitatos presentes en espinacas, legumbres, integrales, frutos secos, chocolate)

2. Taninos (té, café, vino)

 3. El calcio entre otros minerales.

Podemos observar como en alimentos vegetales con alto contenido en hierro (espinacas, legumbres, cereales integrales) paradójicamente existen otros componentes que comprometen su absorción, las legumbres tienen mucho hierro pero la fibra y el calcio que contiene se unen a eso hierro reduciendo su absorción , sin embargo, alimentos como huevo, carne o pescado no presentan dichos componentes (fibra, calcio o taninos) y por tanto su hierro se absorbe mejor, tanto por ello como por la presencia de “activadores”, las proteínas animales presentes en estos alimentos producen el efecto contrario potenciando su absorción, potenciadores de la absorción del hierro: proteínas animales, vitamina C y fructosa. A pesar de todo esto no debemos en ningún caso menospreciar la fuente vegetal pues aporta tanto hierro que a pesar de este inconveniente se puede cubrir la demanda nutricional  del mineral siguiendo las recomendaciones en cuanto a alimentos vegetales. No solo  nos aportan hierro en cantidad suficiente sino que no nos aportan las grasas nocivas presentes en el tejido animal sobretodo las vísceras con un alto contenido en colesterol.

Requerimientos del hierro: En el hombre la demanda está aumentadas en la adolescencia, 12 mg/día, en madurez y vejez pasa a 10 mg/día. En la mujer durante toda la edad fértil, 15 mg/día, a partir de los 50 años (postmenopausia) disminuyen a 10 mg/día, alcanzando máximos en embarazo (25 mg/día) y lactancia (15 mg/día).

Tratamiento Dietoterapeútico:

1) Asegurar el aporte de hierro, se debe ingerir entre 10-20 mg/día en función del perfil del individuo (edad y sexo).

2) Potenciar la ingesta de hierro hemo, procedente de tejido animal: carne (hígado de cerdo, morcilla, hígado de cordero, perdiz/codorniz, caballo), marisco (almejas, berberechos, chirlas, mejillones, ostras, langostinos) y huevo (la yema).

3) Alejar el consumo de interferencias de las principales comidas donde incorporaremos el hierro animal:

  • Alejar el consumo de calcio (lacteos, legumbres..) de la ingesta de carne, pescado y huevos.
  • Alejar el consumo de alimentos ricos en fibra (integrales, legumbres, espinacas, chocolate, frutos secos) de la ingesta de carne, pescado y huevos.
  • Evitar el consumo de café, té y vino (taninos) en las comidas principales.

4) Consumir alimentos ricos en vitamina C en las principales comidas donde hemos incorporado el tejido animal. Fuentes de vitamina C en orden descendiente en cuanto a contenido en vitamina: Guayaba, perejil, pimiento rojo, col de bruselas, pimiento verde, brócoli, papaya, kiwi, coliflor, lombarda, fresa/fresón, limón, naranja.

5) A modo de aclaración: nos podemos preguntar  porqué la fruta/verdura, que es fuente de fibra, no supone interferencia. Entre los alimentos ricos en fibra, éstos se consideran los más pobres por su alto contenido en agua, por ello no comprometen la absorción del hierro.

En definitiva: no solo debemos asegurarnos de cubrir la demanda de hierro eligiendo alimentos ricos en él sino, todavía más importante, aprender a hacer las combinaciones adecuadas para aumentar su biodisponibilidad y conseguir la máxima cantidad posible de hierro en sangre..¿de que nos sirve ingerir la cantidad adecuada si no es asimilado por el organismo?

 

TRATAMIENTO PERSONALIZADO: ¿CUANDO DEBEMOS SUPLEMENTAR?

Esas serían las recomendaciones generales, sin embargo, todo tratamiento se debe individualizar, si el paciente presenta sobrepeso, excedente de grasa y en consecuencia un elevado riesgo cardiovascular, ello se convierte en prioridad, siendo extremadamente estrictos en ingesta de grasas saturadas y colesterol, es decir, tejido animal, lo que impide el poder cubrir demandas de hierro, complicación que aunque secundaria no debemos pasar por alto. En esta situación deberemos seguir recomendando tejido animal pero con moderación conformándonos con carnes magras, pescado y limitando el consumo de huevo (las vísceras, el marisco y la yema de huevo son fuentes de grasas nocivas). Con dicha recomendación y combinando correctamente los alimentos podemos llevar a cubrir recomendaciones de hierro y conseguir óptima biodisponibilidad sin perjudicar la situación riesgo CV.

Cuando la situación individual del paciente requiere un tratamiento hipocalórico, donde el valor energético de la dieta es muy bajo no superando 1100-1200 kcal se hace extremadamente complicado cubrir la demanda de ello. Si la persona es una mujer en edad fértil, cuyas demandas están aumentadas (15 mg/día) es prácticamente imposible. En esta situación se hace necesaria LA SUPLEMENTACION (sulfato ferrroso en cápsulas).

La suplementación nutricional en general DEBE RECOMENDARSE ANTE SITUACIONES QUE LO REQUIERAN, si tras un adecuado diagnostico se detecta bajas ingestas (dietas hipocalóricas…), aumento de las demandas, pérdidas etc. Cuando la dieta por sí sola no es capaz de cubrir necesidades SOLO ENTONCES ESTARA INDICADA LA SUPLEMENTACION.